jueves, 28 de febrero de 2013

Me cansa no verte,
me deja al borde de un día
que no tiene más remedio
que hacerse de noche.
¿Quién, al sol del atardecer,
se sentaría de espaldas?
"Tu silencio es una nave con todas las velas plenas...
Blandos, los vientos juegan en tu sonrisa, que es las
           [flámulas...
Y tu sonrisa en silencio es la escalera y las andas
con me finjo más alto y junto a un paraíso
           [cualquiera...

Mi corazón es un ánfora que cae y que se parte...
Tu silencio la recoge y, partida, la arrincona...
Mi idea de ti es un cadáver que el mar trae a la
           [playa, mientras
tú eres la tela irreal en donde equivoca el color mi
           [arte..."

(Fernando Pessoa)
"Abre los ojos
es tan ciega la muerte que el temor te confunde.
Abre los ojos,
búscame ahora en medio de este océano,
voy a agarrarte fuerte con mis brazos
siente cómo te aprieto,
busquemos nuestra orilla,
el mar no ha dibujado nuestros nombres,
es hoy, no somos el pasado,
es salado el sudor,
es la espuma del mar contra las rocas
este miedo en tus labios.

Nos espera la vida."

(Fernando valverde)

martes, 26 de febrero de 2013

Me gusta pensar que alguien
en algún lugar (no imagino qué tan lejano)
siente esta misma falta de...
la sensación de aquello que aún no...
Una espera extraña
Una inexplicable insatisfacción
que sólo desea ser encontrada.
Pero no te diste cuenta
de que, cuando me pediste durar para siempre,
ya estabas imprimiendo
la fecha de caducidad.

lunes, 25 de febrero de 2013

Tu cuerpo entero, un fractal.

Stockholm

Sé que últimamente revuelvo bastante los días;
que agoto el descanso, entre una llamada de teléfono,
y mi adolescencia recargada en la pared.
No colecciono ya las mismas cosas,
ni advierto, como antes, el ritmo del calendario.
He tenido que empezar a borrar algunos de tantos decretos,
porque me estorbaban.

Supongo que mi idea de la vida cambió.

sábado, 23 de febrero de 2013

Te brotan árboles de los oídos
y yo quiero comerme la fruta.
Crees que la primavera te va a robar la soledad.

Hölderlin

No temo que no llegues nunca,
ni los vacíos absurdos de la bañera.
Sé que no podré decir todo aquello que quiero
en el momento oportuno, para tu hora exacta
No me preocupa.
Ni dejar la llave abierta y que se inunde mi cuarto,
o ser maleducada.
No escatimo, en absoluto, lo que puedo darte,
lo que ya es tuyo. La mirada oculta,
lo que guardo debajo de las sábanas,
el horario de los trenes que coinciden con tu calle.
Y, sin embargo, me paraliza el miedo
de que jamás abras mis cartas.

viernes, 22 de febrero de 2013


Dormirnos en el agua.

Anthos

Sería hipócrita si te prometiera el cuarto contiguo,
cuadrar con el marco de tu vida entera.
Nada de eso quiero.
Sólo pasearme por las calles, a diario
hasta toparme de pronto con ese beso
(ese que no doy yo, sino otras),
pero en donde habré de sentirme libre
por ser el único lugar
en donde me recuerdo y me profetizo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Yo cedí mi nombre
con tal de que tu voz no me soltara.
La vida no nos augura la voluntad de otros.

viernes, 15 de febrero de 2013

No puedo darte lo que me pides,
sólo la certidumbre de estar en ti cuando me miras.

jueves, 14 de febrero de 2013

Pero hay algo entre tú y yo
que se prefiere ideal, etéreo
Un deseo cómodamente intangible
que persistirá.
Y es mejor así, amor, porque
¿qué haríamos con tanto cotidiano?

miércoles, 13 de febrero de 2013


Frengers

"Me gusta pensar a veces que somos extraños, justo cuando nos conocemos tanto.
Me gusta sentirte como ajena, como si sólo le pertenecieras al tiempo, al universo.
Encapsularnos en la perversión del corazón
perdernos en la inmensidad interior de nuestros mundos, aún inexplorados.

Y en la extrañeza de nuestros mundos interiores, aún inmensos,
pervertirnos en la cápsula del corazón
Pertenecerle sólo al tiempo y al universo,
para, en las tinieblas y en todo lo ajeno,
conocernos tanto."

(Incendio polar)

1a fotografía: Anna Clarén
2a fotografía: Hannah Goldstein
"He querido recordar aquella canción,
aquella que no pude escuchar dentro de mí, aquella que no supe extraerle al mundo;
operación dolorosa: aquella canción que estoy tratando de escuchar,
aquella cuya ausencia reconozco en la brisa que apenas
inquieta a los almendros, en la tranquilidad de esa brisa en estas hojas
donde también yo habré de morir,
y esa calma acaricia en algún sitio de mí
la forma de esa primera mano que alargamos hacia la vida
y luego retiramos mojada y oscura."

(José Carlos Becerra) 
 

martes, 12 de febrero de 2013

Es el mismo eco en todas partes:
en los pasillos del apartamento;
entre tu paladar y tu lengua.

Kostia

Y no me sentaré más a esperarte aquí en la orilla,
ya entendí que aquella vieja canción no volverá a escucharse.
Dejaré este hábito de piano
y me sumergiré en las aguas.

lunes, 11 de febrero de 2013

Curiosa manera de empezar
el lunes de hace diez años.

domingo, 10 de febrero de 2013

Mi cuerpo, una caja de resonancia
y tú, el motivo de aire
que se hace música.
Tú tan allá, y yo tan sintiendo
que me llevas de la mano a todas partes.
Sé que dejarás de recordar.

            Sé que yo también.

Julio


"Nos levantábamos poco después del amanecer, cuando todavía no habían llegado los primeros bañistas. El mar se mecía sobre la playa y  nosotros nos sentábamos en la orilla, dejándonos atrapar por las olas y mezclándonos con la arena y con la sal del agua, hasta que se nos hacían costritas transparentes en la piel. Tú nunca hablabas mucho, y te quedabas mirando el sol allá lejos en el cielo, cada vez más alto, amarillo como un melocotón, mientras que yo me llenaba la boca con palabras pastosas que me daban sed y me agriaban la boca aún amarga tras el sueño.

Entonces me quitaba la ropa y me zambullía en las olas, mientras tú te quedabas allí sentado. Primero buceaba acercándome mucho al fondo, abriendo los ojos en el agua marrón a causa de los remolinos de arena que mis pies habían levantado imaginando que era un pez que nadaba en el agua fría. Luego subía a la superficie y me tumbaba de espaldas sobre el mar, con el pelo flotando detrás de mi cabeza y  los ojos cerrados. Me gustaba dejar la mente en blanco mientras el sol de la mañana y el agua me purificaban la mente y la piel, sentir que no pesaba nada, notar el agua sosteniendo mis tobillos, los muslos, el trasero, los hombros con los brazos abiertos a ambos lados del cuerpo. El agua se me metía por las orejas, pero yo aguzaba el oído, por si me llegaba desde la orilla tu voz, amortiguada a través el agua.

Otras veces nadaba adentrándome en el mar, con la vista fija en el horizonte, y me imaginaba que seguía nadando y nadando hasta llegar a un pedazo de tierra desierta, o pensaba en lo perfecto de aquel instante en el que lo único que parecía esperarme, si seguía nadando, era el cielo reflejado en el mar, azul, limpio, deshabitado.

Entonces, casi invariablemente, cuando empezaba a notar la piel gruesa y arrugada al juntar las puntas de los dedos de las manos, te oía llamándome desde la orilla para desayunar, agitando mi vestido rojo en el aire como una bandera. En un abrir y cerrar de ojos volvía a la realidad, a nuestro apartamento a sólo dos cuadras de la playa, al café con medias lunas que tomaríamos sólo minutos después sentados en las sillas de plástico de la cocina. Y nunca estaba realmente segura de querer aquel amor que me afianzaba a la tierra, que impedía que me sintiera sola, desprotegida, libre en un mundo tan grande."

(Azurea)

Lerina

Dejaré de reprocharme estos vuelcos,
ser de esas que tan fácilmente lo entregan todo;
que quedan para siempre encantadas
con un simple gesto,
una buena ortografía
o un par de manos perfectamente delineadas.

sábado, 9 de febrero de 2013

Tuviste que haberme querido
tanto como yo a ti
Invitarme a tu cuarto pensando
que nos quitaríamos la ropa.
Estar dilucidando ahora mismo
si alguna vez sentí
lo que tú sentiste.

viernes, 8 de febrero de 2013

Hay una voluntad perfecta
detrás de esta inconclusión.

jueves, 7 de febrero de 2013

Seremos besos en palabras.
Encuentra un principio y un final
que no te permitan diferenciar
uno del otro.
Me gusta cuando manifiestas verbalmente
lo que piensas,

                    que     me     piensas.

Saber que tus labios son
de vez en cuando, endebles.
Detenerte a corto plazo, a cambio de herirnos
Pero en tu espalda entera y en la mía,
será poético.

Adeu

Quiero volver contigo a donde ya nadie vuelve,
a ese frágil origen que nos pensó en distancia
Mirarnos desde ahí, lo más lejos (para no errar)
y saber, de una vez por todas, que,
entre tú y yo, no hubo, no hay,
ni habrá nunca
separación alguna.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Caminar tu cuello semanas enteras,
como en peregrinación.

Vigilia

Descubres una mañana
que hay una delgada línea, separando
los días del deleite puro,
de sentir la vida
y esos del abismo vertiginoso,
de temer la muerte
Y que hay que cruzarla.

lunes, 4 de febrero de 2013


Fotografía de Zoe Strauss
"Mas nada ocurre, no, sólo este sueño
desorbitado
que se mira a sí mismo en plena marcha;
presume, pues, su término inminente
y adereza en el acto
el plan de su fatiga,
su justa vacación,
su domingo de gracia allá en el campo,
al fresco albor de las camisas flojas [...]"

(Muerte sin fin, Gorostiza)

Siete

El deseo de toda una vida
es tan cansado de configurar,
que, un segundo antes de nacer,
todos piden olvidar que ya está escrito
Para así, dejarse cobijar
por los brazos del mundo.

domingo, 3 de febrero de 2013

Hay días en los que despierto
y sé
que la tristeza de tu corazón
se parece a la del mío.
Pones las comas
en los mismos espacios
en donde yo me detendría,

para darnos besos.
No te podría describir
la absurda ráfaga de placer que siento
cuando te escucho
decir mi nombre.

sábado, 2 de febrero de 2013

El bosque

"Alguien entra en el bosque mientras grito.
No puedo detenerlo.
Sólo existe mi voz
tan rota y tan cobarde
que cada noche vuelve a repetirse
sin que logre hacer nada.

Hay tanta incertidumbre allí en el bosque,
es tanta su espesura,
que es mejor estar quieto,
aunque la misma angustia suceda cada noche,
aunque el bosque sea yo y alguien huya de mí."

(Fernando Valverde)

Hay una luz que habré de ir a buscar
ahí a donde no atrapo horizonte
ni vislumbro metáfora.
Sólo caminando,
con este temblor adentro,
sabiendo que, quizás, todo encuentro
será únicamente este silencio
de ochenta y ocho segundos.
No hace falta que estemos en el mismo lugar
para saber que, entre tu cuerpo y el mío,
se han estado incendiando cosas.

viernes, 1 de febrero de 2013

Me imaginas tan lejos
y no te das cuenta de que la tierra es redonda;
que lo más distante que puedo llegar a estar,
es a un paso de tu espalda.