domingo, 11 de mayo de 2014

Rumores

Nunca un rumor había sido tan visible
como la huida de dos pájaros en vuelo
los que se van usurpan los paisajes
meten su caminar herido, su leña en medio del frío.
La tarde es un niño de mirada insistente en la nada.
Este rumor sigue siendo de labios en medio del vacío
un tiempo intangible de nostalgias
una decisión de días confusos.
La historia es un número impar contra el olvido
sin saber que lo perdido
sucede para siempre.
Una sombrilla con sombra de llamas
cobija una década de interrogantes
en una casa donde no se sabe contar las hebras de tu nombre.
Hay rumores tan fuertes que pocos saben contar
por más que llegue la  noche
como la poesía
como el poeta,
que sabe domar al silencio con palabras,
y a la noche con sus huellas.
El dolor es un lienzo entre las garras de un águila
como las gaviotas son sobres con cartas para los muertos
manchando con su estela un cielo distante de agosto.
¿será ese otro rumor?
¿será que tus pasos saben olvidar mi camino?
no lo sé
hay dudas que pesan más que una verdad.
Sé que la llave de tu cuerpo
no sabe abrir más que puertas sin destino
mares sin luz, ríos sin corriente.
Ahora
tu ropa anda puesta en cualquier cuerpo
en respuesta de que
nadie huye dos veces de su destino.
Volver al pasado es atender trenes que nunca llegan
al puerto donde sólo zarpa el olvido.
Es que hay rumores secos, silentes, intempestivos
que desembocan en el mar
este puerto sabe de mi dolor,
más contarlo todo
es decir que nada fue cierto.
Quienes cuentan todo de su vida
aprenden a vivir de las respuestas…
[...]
(Wilfredo Arriola)

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