miércoles, 14 de mayo de 2014

Sin título III


Nunca usé la memoria
para guardar palabras
Siempre le atribuí
funciones más prácticas:
recordar mi calle
o el olor de la gente
Un par de anécdotas de viaje
Algunos besos, si acaso
Sin embargo, te digo
podría pasar la noche entera
cantando poemas
kilos y kilos de letras
abiertas, desmenuzadas, amasadas
evaporadas en verso
presente y calles sucias
y habitaciones de hotel
Podría atravesar un umbral
a cambio de una palabra perdida
Y ese impulso, estoy segura,
sólo puede ser
producto del olvido.

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